La diputación vizcaína, tras reunirse con el colectivo Motozerrak, destinará dos millones de euros a colocar doble bionda

Conducir en Vizcaya será en los próximos años algo más lento, pero también menos peligroso. Es, por lo menos, lo que pretende la Diputación vizcaína por medio de un plan especial de seguridad vial por el que se reformarán hasta 86 puntos de la red viaria durante los próximos cuatro años.

Entre ellos, figuran los 32 puntos que concentran el mayor número de accidentes de las carreteras vizcaínas. Las máquinas comenzarán a trabajar a finales de este año, dado que los proyectos no están adjudicados. Pero los puntos a reformar y las actuaciones están ya definidas por completo. Los trabajos se extenderán hasta 2011

Entre las principales actuaciones se encuentran la mejora del firme y el reasfaltado, la colocación de semáforos y rotondas, la renovación de las intersecciones inseguras, el cambio de las señales poco visibles o la mejora de la iluminación en diversos puntos, entre otras.


La Diputación vizcaína destinará ochenta millones de euros a este plan. Es, de hecho, un presupuesto "extraordinario»" que se complementa con los treinta millones de euros que este año destina la Diputación a las carreteras, especificó el diputado general, José Luis Bilbao.

Las 86 obras previstas se han concertado con los ayuntamientos de los 68 municipios por los que pasan las carreteras afectadas en el plan, añadió Bilbao. Y aquí, la N-634 es sin duda la que se someterá al lifting más profundo, con una decena de trabajos a su paso por diversos municipios, como Ortuella, Trapagaran, Amorebieta o Berriz. Es la carretera más peligrosa de Vizcaya: el año pasado murieron cuatro ciudadanos y en 2006 otros cuatro.

La BI-625, con cinco actuaciones de mejora, es otra de las más peligrosas. Conecta la A-8 con la A-68 a través de Basauri y Arrigorriaga. El pasado mes de marzo fallecieron cuatro personas al volcar su vehículo.

Después de la quincena de puntos conflictivos en estas dos carreteras, las zonas a reformar se esparcen por todo el territorio: la N-240, la nacional hacia Vitoria por Barazar, la N-636 (Urkiola), así como un buen número de carreteras secundarias.

"La Diputación ha duplicado las previsiones iniciales que teníamos para las carreteras vizcaínas", aseguró el diputado general.

Dos millones para los motoristas

Los motoristas han salido a las calles para pedir la reforma de los puntos más peligrosos y hasta han elaborado un estudio en el que cifran en 350 los puntos negros para las motos en las carreteras vizcaínas.

La diputación vizcaína, tras reunirse con el colectivo Motozerrak, que agrupa a más de 14.000 moteros, ya ha elaborado un plan específico para solucionar este problema. Destinará dos millones de euros a colocar doble bionda en las curvas, instalar protecciones de plástico en los guardarraíles, arreglar algunos baches y grietas o quitar algunas pintadas resbaladizas del asfalto, entre otras actuaciones.

Los principales problemas para los moteros están en las carreteras secundarias, donde sucedan el 80% de las muertes de los motoristas.
En 2007 murieron 24 conductores de moto en Euskadi, ocho más que en 2006.

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